Vida

¿Soy acaso Gurdián de mi hermano?

HN Internacional

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¿Soy acaso Gurdián de mi hermano?

¿Alguna vez has sentido que la vida te sacude hasta hacerte dudar de todo? En esos momentos de crisis, es posible que te sientas como si fueras simple trigo siendo zarandeado, sin la fuerza para sostenerte. Este sentimiento no es nuevo, pues incluso uno de los discípulos más cercanos a Yeshua, Pedro, enfrentó una prueba similar.

El mensaje del pasaje: Lucas 22:31 leemos:


"Dijo también ADONAY: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos."

Llama poderosamente la atención que en este pasaje Yeshua nunca le dice a Pedro que Él va a intervenir para que el ataque de el enemigo no venga sobre él, sino que le dice que está orando por él para que resista y que cuando el se vuelva, es decir, cuando haya hecho Teshuvá pueda confirmar a sus hermanos. De esta manera podemos ver que nuestros procesos no solo son para nuestro crecimiento, sino también para que podamos ayudar a nuestros hermanos a crecer en emuná.

Este pasaje también nos hace reflexionar sobre dos responsabilidades que tenemos como pueblo de ELOHIM. Uno tenemos la responsabilidad de orar por los hermanos que está pasando un proceso, no para que ELOHIM lo quite de su proceso, sino que sean fortalecidos en medio de este, “pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte.” Y segundo, tenemos la responsabilidad de permanecer, no solo para nuestro crecimiento espiritual, sino para luego confirmar en el pueblo la emuná, es decir, nuestra permanencia fortalece a otros y juntos nos sostemos como un solo cuerpo.




I de Corintios 12: 25 -27 dice:

“a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. 26Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él. 27Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de YESHUA, y cada uno individualmente un miembro de él.”

Pablo nos reafirma en este pasaje la importancia de cuidar unos de otros, lo cual nos lleva a dejar de lado las divisiones y construir el reino en EJAD, en unidad, todos como un solo cuerpo en YESHUA.

No podremos nunca entender y vivir una unidad en ADONAY, sino podemos vivir en unidad con nuestros hermanos.

La palabra nos dice también en el libro de Gálatas 6:1-5 “Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de YESHUA. 3 Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. 4 Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. 5 Porque cada uno llevará su propia carga…”

Yeshua nos ordenó amarnos unos a otros, no a juzgarnos unos a otros. Los procesos que viven nuestros hermanos no son para que los juzguemos o señalemos, sino, para que considerando que al igual que ellos podemos vivir los propios podamos ser un soporte para ellos, y así en algún momento ellos puedan ser nuestro soporte también.

Seamos cuidadosos en este sentido, y no caigamos en el mismo pensamiento que tuvo Caín y le respondamos a ADONAY como él cuando le preguntó por su hermano.

“Entonces el ADONAY dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano? 10Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.…” Génesis 4: 9

Sí, amados somos guardianes unos de los otros. Así que la próxima vez que veas a tu hermano en medio de un proceso, no le juzgues, sino ora por él que pueda resistir en el día malo.