El Alma del MASHÍAJ YESHÚA … la esencia que da vida a toda alma

HN Internacional
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"Entonces YHVH sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente."
(Génesis 2:7)
En hebreo dice: “Nishmat Jayim” – el alma de vida.
ADONAY no solo formó un cuerpo… sopló alma. No somos un cuerpo con alma,
somos un alma que habita un cuerpo.
¿Qué tipo de alma eres?
Según la sabiduría de la Torah, hay niveles del alma y entenderlos… puede transformar tu vida espiritual.
1. NÉFESH
El primer nivel. El alma que se mueve por impulsos e instintos.
Solo cuando controlas tus deseos carnales puedes ascender…
2. RUAJ
El alma emocional.
La Palabra es dulce como miel, pero sin el Ruaj Hakodesh, no puede transformar.
En este nivel, ADONAY nos enseña a gobernar nuestras emociones.
3. NESHAMÁH
El alma pensante.
Aquí comienza el verdadero cambio.
Cuando tus pensamientos son dirigidos por el Ruaj de ELOHIM, puedes discernir Su voluntad.
4. JAYAH
Un nivel más elevado.
Donde no solo controlas pensamientos y emociones, sino también tu cuerpo.
Es transformación, es purificación…
…es la preparación para lo más alto.
5. YEJIDAH
El alma más pura.
La primera. La que da vida a todas las demás.
Nadie puede alcanzarla.
Pero esa alma eterna… fue la que habitó entre nosotros.
YEJIDAH es YESHÚA
“En el principio era la Palabra… y la Palabra era ELOHIM.” (Juan 1)
En ella estaba la vida, y esa vida era la luz de los hombres.
YESHÚA es esa alma eterna que existía antes de todo.
La Yejidah, el alma divina, la chispa de vida que encendió toda la creación.
El MASHÍAJ no necesitó ser creado.
Solo necesitaba un cuerpo para habitar entre nosotros.
Su alma no venía de un hombre… venía directamente del ETERNO.
“Miryam concibió del Ruaj Hakodesh” (Mateo 1:18)
Fue el Santo Espíritu mismo quien cubrió su vientre, porque la Yejidah ya existía, solo necesitaba un cuerpo.
Adán fue figura del que había de venir…
Por un solo hombre, el pecado entró al mundo.
Pero por la obediencia de uno solo: YESHÚA, la gracia y la vida eterna fueron derramadas para todos.
La Yejidah es el regreso a casa.
Es el alma que siempre ha existido y que anhela volver a habitar en ti.
El Zohar lo menciona:
El cuerpo, llamado “Maljut”, solo puede ser corregido cuando se entrega totalmente al ETERNO.
Cuando dejamos de vivir para nosotros y comenzamos a vivir para Él.
La Néfesh (el alma terrenal) está llamada a ascender, hasta llegar al conocimiento verdadero, la Bináh, pero sólo se accede a través del Hijo, de YESHÚA.
YESHÚA es el alma que te dio tu alma.
Tú no eres casualidad.
Eres una chispa de esa alma eterna.
Y ahora, esa misma alma quiere hacerte regresar a tu origen: a la luz, a la verdad, a la vida… a YESHÚA.
¿Lo permitirás?
¿Dejarás que la Yejidah, el alma del MASHÍAJ, habite en ti?
Porque solo a través de Él, podemos volver al corazón del ELOHIM.
