Parashot

PARASHÁH BEHAR BEJUKOTAI

HN Internacional

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PARASHÁH 
BEHAR
BEJUKOTAI

PARASHÁH 32 y 33: BEHAR-BEJUKOTAI

בְּהַ֥ר בְּחֻקֹּתַ֖י



Gematría 207 y 520

BeHar Significa: en la montaña

BeJukotai Significa: en mis estatutos



Toráh: Vayikrá Lev_25:1–27:34

Haftaráh: Irmeyah Jer_32:6-27; 16:19-17:14

Brit Jadasháh: Romanos 15:7–16:27; 1a Corintios 1:1–3:23




Aliyá 1 Domingo

Vayikra Levítico 25:1-18


Aliyá 2 Lunes

Vayikrá Levítico 25:19-28


Aliyá 3 Martes

Vayikrá Levítico 25:29-38


Aliyá 4 Miércoles

Vayikrá Levítico 25:39-26:9


Aliyá 5 Jueves

Vayikrá Levítico 26:10-46


Aliyá 6 Viernes

Vayikrá Levítico 27:1-15


Aliyá 7 Shabat

Vayikrá Levítico 27:16-34



Resumen Behar-Bejukotai:

El susurro del Monte y el eco del pacto



Desde la cima del Sinaí, no retumban truenos esta vez… solo un susurro. ADONAY habla con voz íntima, como quien revela secretos a un amado. Así comienza Behar, donde la tierra misma es convocada a guardar Shabat. Cada siete años, deberá cesar su labor, respirar. Es el Shemitáh, el descanso sagrado de los campos. Porque la tierra no es del hombre, sino de YHVH. Y cada cincuenta años, en el Yovel (Jubileo), suena un shofar de libertad: esclavos regresan a casa, propiedades vuelven a sus familias, y el tiempo se renueva como una danza eterna entre justicia y compasión.



ELOHÍM nos recuerda que no somos dueños, sino extranjeros y peregrinos ante Él. Hasta el trato con el hermano empobrecido se reviste de ternura: no lo explotarás, no lo someterás con dureza, sino que lo levantarás como si levantaras tu propia alma caída. Todo se entreteje en un tejido sagrado donde lo económico, lo social y lo espiritual se abrazan.



Y entonces llegamos a Bejukotai, el corazón del pacto. Una lista de bendiciones que florecen como granadas en primavera: lluvia en su tiempo, paz en la tierra, cosechas abundantes, y una promesa estremecedora: “Caminaré entre ustedes y seré su ELOHÍM, y ustedes serán Mi pueblo.”



Pero si el pueblo endurece el corazón, si profanan los tiempos sagrados, si olvidan que el Shabat es el pulso del alma, entonces las consecuencias llegarán como olas crecientes. No como castigo ciego, sino como llamadas de atención, un pastor que sacude al rebaño dormido. Exilios, hambre, miedo… todo con la esperanza de que el corazón se quebrante y vuelva.



Y sin embargo, incluso en el rincón más oscuro del exilio, ELOHÍM promete recordar el pacto con Avraham, Yitzjak y Yaakov. Porque Él no olvida. Porque aún cuando nosotros rompamos, Él es fiel. “Yo no los rechazaré ni los aborreceré para destruirlos por completo, porque Yo soy YHVH su ELOHÍM.”



Behar y Bejukotai son como dos alas de una misma ave: una habla de la tierra, del tiempo y del hombre; la otra, del alma, del destino y del amor eterno. Ambas nos invitan a vivir no simplemente con obediencia, sino con conciencia: que la libertad verdadera solo florece cuando vivimos dentro del ritmo sagrado de ADONAY.