Parashot

PARASHÁH BALAK

HN Internacional

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PARASHÁH BALAK

PARASHÁH 40: BALAK

בָּלָק

100 30 2

2+30+100

Gematría 132


Balak Significa: devastador


Toráh: Bamidbar Num_22:2-25:9

Haftaráh: Mijah Miq_5:6-6:8

Brit Jadasháh: Hebreos 5:11–7:28



Aliyá 1 Domingo

Bamidbar Números 22:2-12


Aliyá 2 Lunes

Bamidbar Números 22:13-20


Aliyá 3 Martes

Bamidbar Números 22:21-38


Aliyá 4 Miércoles

Bamidbar Números 22:39-23:12


Aliyá 5 Jueves

Bamidbar Números 23:13-26


Aliyá 6 Viernes

Bamidbar Números 23:27-24:14


Aliyá 7 Shabat

Bamidbar Números 24:15-25:9



Parasháh Balak

Cuando la bendición no puede volverse maldición


Balak, rey de Moav, mira con temor cómo Yisrael avanza imparable en su camino por el desierto. Algo observa en la marcha del pueblo, que no es fuerza militar lo que los impulsa, sino una alianza sagrada con el ELOHÍM viviente. Por eso, no busca espadas, sino encantamientos. Manda a llamar a Bilam, el profeta que lo que dice se cumple, lo trae para que maldiga al pueblo que acampa frente a sus ojos.


Pero Bilam no puede maldecir lo que ELOHÍM ha bendecido. Aunque su actitud aparenta la obediencia, su ambición intenta torcer el propósito de la voluntad Divina, cada palabra que sale de su boca, en tres ocasiones, no es maldición, sino bendición. Desde las alturas, él ve lo que Balak no puede ver: un pueblo apartado, diferente, con tiendas ordenadas exquisitamente formando la señal del pacto y con la Shejináh (presencia divina) de su Rey en medio de ellos.


¿Cómo se puede maldecir a un pueblo que es la imagen misma de la kedusháh (santidad) de ADONAY sobre la tierra?


"Ma tovu ohaleja Yaakov, mishkenoteja Yisrael"

"¡Cuán buenas son tus tiendas, oh Yaakov, tus moradas, oh Yisrael!"

(Num. 24:5)


Sin embargo, el corazón de Bilam el profeta codició las ganancias de deshonra, no quiso regresar con las manos vacias y reveló a Balak el secreto de la bendición de Yisrael, cuando no se puede maldecir desde fuera, la opción es hacer tropezar desde dentro. Yisrael cae en znut (fornicación) con las hijas de Moav y se une al culto de “baal peor”. Lo que no logró la lengua de un profeta mercenario, lo consiguió la seducción y el olvido de la kedusháh. Una peste cae, y sólo el celo apartado de Pinjás detiene la ira de ELOHÍM.

A veces, el peligro no está en el ataque externo, sino en la seducción que nos desvía desde dentro.


No se puede maldecir lo que ELOHÍM ha bendecido, pero esa bendición es a todas luces, condicional, debe ser cuidada, respetada, preservada en obediencia.


El enemigo no puede tocar al pueblo cuando habita en kedusháh.


El profeta Bilam habla palabras celestiales, pero su corazón busca ganancias. Es posible hablar lo correcto con la intención torcida en el alma.


La parasháh Balak nos recuerda que no es suficiente tener la bendición de ELOHÍM: hay que vivir a la altura de ella. La voz del profeta no tiene poder si no es alineada con Su voluntad, y el pueblo que camina con Él debe velar no sólo contra espadas, sino contra los susurros dulces que lo invitan a olvidarse de quién es.