PARASHÁH PINJÁS

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PARASHÁH 41: PINJÁS
פִּֽינְחָ֨ס
60 8 50 10 80
80+10+50+8+60
Gematría 208
Pinjás Significa: boca de serpiente
Toráh: Bamidbar Num_25:10-29:40
Haftaráh: Melajim Alef 1R_18:46-19:21
Brit Jadasháh: Hebreos 8:1–10:25
Aliyá 1 Domingo
Bamidbar Números 25:10-18—26:1-4
Aliyá 2 Lunes
Bamidbar Números 26:5-51
Aliyá 3 Martes
Bamidbar Números 26:52-65—27:1-5
Aliyá 4 Miércoles
Bamidbar Números 27:6-23
Aliyá 5 Jueves
Bamidbar Números 28:1-15
Aliyá 6 Viernes
Bamidbar Números 28:16-31—29:1-11
Aliyá 7 Shabat
Bamidbar Números 29:12-40
Resumen Parasháh Pinjás
En medio del quebranto causado por la idolatría de Baal Peor, se alza un acto ardiente de celo. Pinjás, nieto de Aharón, atraviesa con su lanza a Zimrí y Cozbí, deteniendo la plaga que devoraba a Yisrael. Pero lo que para los ojos naturales parece violencia, para ELOHÍM es kináh (celo, pasión ardiente, fervor exclusivo), un fuego que consume la profanación y restaura el pacto.
Por este kináh, Pinjás recibe un don impensado: el Brit Shalom (בְּרִית שָׁלוֹם), un pacto de paz. Un pacto que, según los sabios, une lo opuesto: la lanza y la paz, la justicia ardiente y la reconciliación divina. Su celo no nace de orgullo ni venganza, sino del dolor por el honor quebrantado de ADONAY.
Tras esta escena, la Toráh detalla un nuevo censo de Yisrael, como si quisiera contar de nuevo a un pueblo renovado. Se perfilan las tribus, los herederos, y entre ellos surge la voz valiente de las hijas de Tzelafejad, reclamando su parte en la herencia de la Tierra. Ellas no buscan tierras por ambición, sino por amor al legado de su padre y al pacto de ELOHÍM. Su pedido se convierte en juicio justo y en precedente eterno: incluso el orden tribal puede ser ajustado por la justicia celestial.
Y ADONAY instruye a Moshéh a subir al monte Avarím y contemplar la Tierra Prometida. Pero Moshéh no suplica por sí mismo, sino por el pueblo. “Que no queden como ovejas sin pastor”, clama. Es entonces que Yehoshúa, lleno del Ruaj de ADONAY, es designado como su sucesor. No por fuerza, sino por obediencia. No por carisma, sino por mansedumbre y fidelidad.
La parasháh culmina con el calendario de los korbanot (sacrificios) diarios y festivos, que suben como aroma grato. Son las pulsaciones del tiempo sagrado, la respiración ritual de un pueblo que ofrece lo mejor de sí a su Creador. El ciclo del Shabat, de Rosh Jodesh, de Pesaj, Shavuot, Yom Teruáh, Yom Kipur, Sucot… cada uno con su fuego, su medida, su música.
Pinjás nos muestra que el celo puede ser puro si arde desde el corazón de la fidelidad. Que la justicia no está reñida con la compasión. Que las mujeres pueden ser portadoras de justicia y que el liderazgo verdadero se hereda con humildad. Que hay momentos para tomar la lanza, y momentos para alzar los ojos a la montaña.
Y sobre todo, nos recuerda que, en medio de la corrupción, el pacto de paz aún es posible.
