Parashot

PARASHÁH EKEV

HN Internacional

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PARASHÁH EKEV

PARASHÁH 46: EKEV

עֵ֣קֶב

70 100 2

Gematría 172

Ekev Significa: Las consecuencias


Toráh: Devarim Dt_7:12-11:25

Haftaráh: Ieshayah Is_49:14-51:3

Brit Jadasháh: Gálatas 5:1–6:18


Aliyá 1 Domingo

Devarím Deuteronomio 7:12-8:11


Aliyá 2 Lunes

Devarím Deuteronomio 8:12-9:3


Aliyá 3 Martes

Devarím Deuteronomio 9:4-29


Aliyá 4 Miércoles

Devarím Deuteronomio 10:1-11


Aliyá 5 Jueves

Devarím Deuteronomio 10:12-22


Aliyá 6 Viernes

Devarím Deuteronomio 11:1-9


Aliyá 7 Shabat

Devarím Deuteronomio 11:10-25



La parasháh Ekev comienza con una palabra que, aunque discreta, encierra un mensaje profundo: “Vehayáh ekev tishmeun…” — “Y será, como consecuencia de que escuchen…”. Ekev, que literalmente significa “talón”, alude a las cosas pequeñas, las mitzvot que podrían ser pasadas por alto, pisoteadas. Aquí se revela que no hay mandamiento menor para el que ama a ADONAY.


Moshéh continúa su discurso apelando a la memoria. Recuerda al pueblo que no es por su justicia que heredarán la tierra, sino por la fidelidad de ELOHÍM a las promesas hechas a Avraham, Yitzjak e Yisrael. Les exhorta a no olvidar, a no volverse altivos cuando abunden en la (eretz zavat jalav udevash) —en la tierra que fluye leche y miel. La advertencia es clara: la prosperidad puede nublar el corazón, haciendo que se olviden quién les sustentó en el desierto.


También recuerda la travesía por el desierto: cuarenta años de prueba, de dependencia absoluta, de formación. El man caía del cielo, los pies no se hinchaban, y la ropa no se desgastaba. Todo fue parte de una educación espiritual. Aprendieron que “el hombre no vive sólo de pan, sino de todo lo que sale de la boca de YHVH”


Moshéh revive el pecado del becerro de oro y cómo intercedió por el pueblo durante cuarenta días y noches. En su relato, resalta la paciencia divina, pero también la fragilidad humana. Les exhorta a circuncidar el corazón y a dejar de endurecer su servicio. ELOHÍM no busca sacrificios vacíos, sino un corazón que Le tema, Le ame y Le sirva con todo su ser.


En esta sección también se traza la diferencia entre Mitzrayím y la tierra prometida. Mitzrayím dependía del Nilo, pero Eretz Yisrael depende de la lluvia del cielo. Es una tierra que enseña dependencia diaria. “Una tierra que YHVH tu ELOHÍM cuida, constantemente están sobre ella Sus ojos, desde el principio del año hasta su fin”.


Finalmente, Moshéh exhorta a guardar las palabras de ADONAY en el corazón, a enseñarlas a los hijos, a hablar de ellas en el camino, al acostarse y al levantarse. Así se asegura la transmisión del pacto a las generaciones. Promete victoria sobre las naciones enemigas si el pueblo permanece fiel. No se trata de fuerza ni número, sino de obediencia.


La parasháh Ekev es una llamada a la gratitud, a la memoria, y a la humildad. Nos recuerda que nuestra vida espiritual se edifica no sólo en grandes momentos, sino en los actos pequeños y constantes de fidelidad. El talón, lo más bajo del cuerpo, es el que pisa la tierra… pero también el que marca el rumbo de cada paso.