Parashot

PARASHÁH REÉH

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PARASHÁH REÉH

PARASHÁH 47: REÉH

רְאֵ֗ה

200 1 5

200+1+5

Gematría 206

Reéh Significa: Mira


Toráh: Devarím Dt_11:26-16:17

Haftaráh: Ieshayah Is_54:11-55:5

Brit Jadasháh: 1 Pedro 1:1–2:10


Aliyá 1 Domingo

Devarím Deuteronomio 11:26-12:10


Aliyá 2 Lunes

Devarím Deuteronomio 12:11-28


Aliyá 3 Martes

Devarím Deuteronomio 12:29-13:18


Aliyá 4 Miércoles

Devarím Deuteronomio 14:1-21


Aliyá 5 Jueves

Devarím Deuteronomio 14:22-29


Aliyá 6 Viernes

Devarím Deuteronomio 15:1-18


Aliyá 7 Shabat

Devarím Deuteronomio 15:19-16:17



Parasháh: “Reéh — Mira”, dice Moshéh al pueblo. No es sólo ver con los ojos, es mirar con discernimiento, con el corazón abierto. Se colocan delante de Yisrael dos caminos: berajáh (bendición) y kelaláh (maldición). La primera, si obedecen los mandamientos de ADONAY; la segunda, si se desvían tras otros dioses.


El llamado es claro: no se trata de una religión ciega, sino de un ver lo que conduce al elegir. En el monte Gerizím resonará la bendición, y en el monte Eval la maldición, marcando para siempre la geografía espiritual de Yisrael.


Se recuerda la necesidad de un solo lugar elegido por YHVH para Su Nombre. No en cualquier monte, no en cualquier altar, no como las naciones sirven a sus ídolos. Solo un santuario central, que luego será llamado Yerushalayím, para preservar la pureza de la adoración.


La parasháh también advierte contra la seducción de falsos profetas y de quienes inciten a la idolatría, incluso si fueran familiares cercanos. El amor a ADONAY debe estar por encima de los afectos humanos cuando éstos conducen a la ruina espiritual.


Se detallan las leyes de la kashrut: los animales puros e impuros, la sangre que no se debe comer, los diezmos que deben apartarse para sostener el culto, los levitas, los necesitados, y para alegrarse delante de ADONAY.


El corazón de la parasháh late fuerte en las moadím (citas): Pesaj, Shavuot y Sucot, celebraciones de peregrinación, memoria, gratitud y alegría. Cada una vincula a Yisrael con su pasado, con la tierra que fluye leche y miel, y con la esperanza del Reino.


Finalmente, resuena el llamado a la generosidad: abrir la mano al pobre, al siervo que parte libre en el año séptimo, al extranjero, al huérfano y a la viuda. Porque la verdadera santidad no se mide sólo en rituales, sino en la justicia y la misericordia vividas en comunidad.


Reéh nos enseña que mirar es elegir. Cada día tenemos delante, frente a nosotros la vida o muerte, bendición o maldición. La visión correcta no depende de lo que los ojos naturales captan, sino de un corazón que aprende a ver a través de la Toráh.