Parashot

PARASHÁH SHOFTÍM

HN Internacional

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PARASHÁH SHOFTÍM

PARASHÁH 48: SHOFTIM

שֹׁפְטִ֣ים

300 80 9 10 40

300+80+9+10+40

Gematría 439

Shoftím Significa: Jueces

Toráh: Devarím Dt_16:18-21:9

Haftaráh: Ieshayah Is_51:12-53:12

Brit Jadasháh: 1 Pedro 2:11–4:11


Aliyá 1 Domingo

Devarím Deuteronomio 16:18-17:13


Aliyá 2 Lunes

Devarím Deuteronomio 17:14-20


Aliyá 3 Martes

Devarím Deuteronomio 18:1-5


Aliyá 4 Miércoles

Devarím Deuteronomio 18:6-13


Aliyá 5 Jueves

Devarím Deuteronomio 18:14-19:13


Aliyá 6 Viernes

Devarím Deuteronomio 19:14-20:9


Aliyá 7 Shabat

Devarím Deuteronomio 20:10-21:9



En Shoftím resuena el llamado de ADONAY a edificar una sociedad justa. “Jueces y oficiales pondrás en todas tus puertas…” (DevarÍm 16:18). No es solo un mandato político, sino espiritual: cada “puerta” representa también los accesos de nuestra vida —nuestros ojos, oídos y boca— donde debe reinar la justicia de la Toráh.


El Eterno proclama: “Tzedek, tzedek tirdof — Justicia, justicia perseguirás”. No basta con amarla; hay que buscarla con insistencia, sin torcer el juicio, sin aceptar soborno, pues la justicia es el fundamento de la permanencia en la tierra prometida.


Se nos ordena eliminar toda forma de idolatría, porque el servicio extraño corrompe la pureza del pueblo. El texto habla de reyes, pero no como los reinos paganos: el rey de Yisrael debía ser humilde, escribir para sí un rollo de la Toráh y leerlo todos los días de su vida, recordando que incluso el más grande líder está sujeto a la Ley de ELOHÍM.


También se instituye la voz de los Kohaním y los profetas: mediadores de la instrucción divina. Surge aquí la promesa mesiánica: “Un profeta como yo (Moshéh) les levantará ADONAY… a él escucharán” (Devarím 18:15). En esta línea, los sabios y los talmidím reconocemos la figura del MASHÍAJ YESHÚA, el Cordero esperado, que revela con fidelidad la Palabra del Padre.


La parasháh también establece leyes de guerra: Yisrael debía luchar con pureza, sin temer al enemigo, pues la victoria no dependía del número ni de la fuerza, sino de la presencia de ADONAY. Aun en medio de la guerra, la Toráh enseña compasión: no destruir árboles frutales, no derramar sangre inocente, y ofrecer paz antes de atacar. La justicia divina no se suspende ni en tiempos de batalla.


Finalmente, Shoftím enseña sobre la expiación por un asesinato no resuelto: los ancianos de la ciudad debían realizar un rito de purificación para declarar sus manos limpias de sangre. Una advertencia solemne de que la vida humana es sagrada ante los ojos de ADONAY.


En síntesis, Shoftím nos muestra que la vida en la Tierra Prometida sólo puede sostenerse sobre la justicia, la humildad, la obediencia y la santidad. La Emunáh (fe) no es sólo espiritualidad, sino orden, estructura y compromiso. En cada juez, en cada profeta, en cada rey recto, se vislumbra la figura del Rey justo que habrá de traer la plenitud de la justicia: YESHÚA HAMASHÍAJ, MELEJ YISRAEL.