Parashot

PARASHÁH NITZAVÍM

HN Internacional

Autor

3 min de lectura
PARASHÁH NITZAVÍM

PARASHÁH 51: NITZAVÍM

נִצָּבִ֤ים

50 90 2 10 40

50+90+2+10+40

Gematría 192

Nitzavim Significa: firmes

Toráh: Devarim Dt_29:10-30:20

Haftaráh: Ieshayah Is_61:10-63:9

Brit Jadasháh: 1 Juan 1:1–2:29

Aliyá 1 Domingo

Devarím Deuteronomio 29:10-12

Aliyá 2 Lunes

Devarím Deuteronomio 29:13-15

Aliyá 3 Martes

Devarím Deuteronomio 29:16-29

Aliyá 4 Miércoles

Devarím Deuteronomio 30:1-6

Aliyá 5 Jueves

Devarím Deuteronomio 30:7-10

Aliyá 6 Viernes

Devarím Deuteronomio 30:11-14

Aliyá 7 Shabat

Devarím Deuteronomio 30:15-20

Resumen parasháh Nitzavím

Moshéh convoca a todo Yisrael: líderes, ancianos, hombres, mujeres, niños y hasta los extranjeros que viven entre ellos. Todos están “firmes” (nitzavím) ante ADONAY, renovando la alianza que no sólo es para los presentes, sino también para las generaciones futuras.

Se les advierte sobre el peligro de la idolatría y de apartarse del Pacto. Quien en su corazón diga: “Tendré paz aunque ande en la terquedad de mi corazón”, será arrancado y borrado de entre el pueblo. El pecado no queda oculto a los ojos de ADONAY.

Moshéh revela un misterio: “Las cosas ocultas pertenecen a ADONAY nuestro ELOHÍM, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para que cumplamos toda la Toráh”. Con ello afirma que el secreto de la fidelidad está en obedecer lo que ha sido revelado, sin pretender manipular lo que aún está escondido.

Después, declara que la teshuváh (retorno) siempre está abierta. Aunque Yisrael sea esparcido hasta los confines de la tierra, si vuelve a ADONAY con todo su corazón y alma, Él los recogerá y los traerá de regreso. Más aún, promete circuncidar sus corazones para que le amen verdaderamente.

La Toráh no es algo lejano ni inaccesible. No está en el cielo ni más allá del mar, sino muy cerca de tí, en la boca y en el corazón, para que sea guardada y observada.

Finalmente, Moshéh coloca frente a ellos, la gran elección: vida y bendición, muerte y maldición. Cielo y tierra son puestos como testigos. La exhortación es clara y urgente:

“Escoge la vida, para que vivas tú y tu descendencia, amando a ADONAY tu ELOHÍM, escuchando Su voz y siguiéndole, porque Él es tu vida y la largura de tus días.”

Nitzavím nos recuerda que estar “firmes” delante de ADONAY no es sólo un acto físico, sino un estado de responsabilidad y permanencia. La vida y la muerte están en nuestras decisiones diarias: escuchar o no escuchar, amar o no amar. La Toráh no está lejos, está en nosotros, esperando ser vivida con fidelidad.