Parashot

PARASHÁT BO 15

HN Internacional

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PARASHÁT BO 15

PARASHÁT BO 15


La parasháh Bo no inicia con un mandato de ir, sino con una invitación íntima: “Ven al faraón”. No es Moshéh quien avanza solo; es YHVH quien entra con él en el corazón endurecido de Egipto. Aquí se revela un secreto profundo: la redención no comienza en la salida, sino en el enfrentamiento con las tinieblas que gobiernan al hombre.


Las últimas plagas parecieran ser solamente juicios, pero también son desmantelamientos espirituales. La langosta devora lo que aún sostenía a Egipto; la oscuridad palpable revela un mundo donde pudiera haber luz física, pero ausencia total de revelación. Esta oscuridad no toca a los hijos de Yisrael, porque la luz verdadera no depende del sol, sino de la presencia de ELOHÍM en medio de Su pueblo. YESHÚA diría siglos después: “Yo soy la luz del mundo”, la luz que no se apaga ni en la noche más espesa.


La décima plaga, la muerte de los primogénitos, es el punto más alto del misterio. El primogénito representa la fuerza, la herencia y el futuro. Egipto pierde lo primero mientras que Yisrael es cubierto por la sangre del Cordero. El Cordero sin defecto, sacrificado al atardecer del día catorce, revela el patrón eterno: vida por vida, inocente por culpable. No es solo escape, es sustitución. Aquí se esconde la bendita obra redentora de YESHÚA el MASHÍAJ de Yisrael, el Cordero de ELOHÍM, cuya sangre cierra la puerta de la muerte pero abre de par en par la puerta del Reino Celestial en el interior del corazón que permanece fiel a su Salvador.


La sangre en los dinteles no es magia, es emunáh activa. No bastaba creer en un sentido meramente intelectual; había que actuar. Así, la fe bíblica siempre se manifiesta en obediencia. El Ángel destructor no entra donde está presente la sangre del Cordero, y este es el gran secreto del MASHÍAJ: el juicio contra nosotros pasa de largo cuando la vida está cubierta por el pacto.


Pesaj no únicamente libera de Egipto, Egipto debe salir del hombre. Por eso comienza el mandato de quitar el jametz (levadura). La redención no termina en la noche del milagro; continúa en un proceso de limpieza interior. YESHÚA retoma este principio al hablar de la “levadura de los fariseos”: aquello pequeño que, si no se quita, termina corrompiendo todo.


Bo nos enseña que la salvación no sólo es ser sacado, sino también ser marcado, apartado y enseñado. Por eso se manda contar la historia a nuestros hijos, porque la redención debe marcar la generación siguiente, si a caso no se transmite, tarde o temprano, esa promesa de salvación se pierde.


En Bo, YHVH desciende para rescatar, modelo que prevé el advenimiento de la imagen visible del ELOHÍM invisible cuando, siglos después Él mismo se convierte en el rescate, YESHÚA HAMASHÍAJ. Pesaj no es pasado: es el molde eterno de la obra del MASHÍAJ, quien nos llama hoy, no solo a salir… sino a venir con Él.


בא

1 2

2+1

Gematría 3

Bo Significa: ve, anda


Toráh: Shemot - Éx_10:1–13:16

Haftaráh: Irmeyah Jer_46:13-28

Brit Jadasháh: Mateo 24–26


Aliyáh 1 Domingo

Shemot Éxodo 10:1-11


Aliyáh 2 Lunes

Shemot Éxodo 10:12-23


Aliyáh 3 Martes

Shemot Éxodo 10:24-11:3


Aliyáh 4 Miércoles

Shemot Éxodo 11:4-12:20


Aliyáh 5 Jueves

Shemot Éxodo 12:21-28


Aliyáh 6 Viernes

Shemot Éxodo 12:29-51


Aliyáh 7 Shabat

Shemot Éxodo 13:1-16