PARASHÁT PINJÁS 41

HN Internacional
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PARASHÁT PINJÁS 41
El celo que preserva la vida
Hay momentos en la historia de la redención en los que el pueblo parece caminar al borde de perderlo todo. La parasháh Pinjás comienza precisamente allí: en medio de una plaga, de la confusión espiritual y de una generación que se desvanece en el desierto. Sin embargo, cuando la oscuridad parece extenderse, ELOHÍM revela que aún existe un camino hacia la restauración.
Pinjás se levanta con un celo que no nace de la ira humana, sino de un profundo compromiso con la santidad del pacto. Por ello recibe el Brit Shalom, el Pacto de Paz. Este detalle encierra una paradoja divina: aquello que fue ejecutado con firmeza termina produciendo paz. No la paz superficial que ignora el pecado, sino la paz que surge cuando la ruptura entre ELOHÍM y el hombre es sanada.
En esta figura es difícil no contemplar una sombra de YESHÚA. Mientras Pinjás detuvo una plaga física que consumía a Yisrael, YESHÚA enfrentó una corrupción mucho más profunda: la del pecado que habita en el corazón humano. Ambos aparecen en momentos de crisis para interponerse entre la muerte y el pueblo. Ambos actúan movidos por el celo de la Casa de ELOHÍM. Y ambos traen Shalom. Sin embargo, donde Pinjás empuña una lanza, YESHÚA extiende sus manos sobre un madero; donde Pinjás detiene el juicio sobre una generación, YESHÚA abre una puerta de reconciliación para todas las naciones.
La parasháh continúa con el censo de una nueva generación. Los nombres cambian, pero el propósito de ELOHÍM permanece. Aquellos que murieron en el desierto no pudieron cancelar la promesa. La tierra sigue esperando a sus herederos. Aquí encontramos otro resonar mesiánico: la fidelidad divina es más grande que los fracasos humanos. ELOHÍM sigue escribiendo Su historia aun cuando los hombres parecen haber agotado sus oportunidades.
También aparece la petición de las hijas de Tzelofejad, quienes reclaman una herencia en medio de Yisrael. Su voz revela una fe extraordinaria: piden una porción de una tierra que todavía no poseen. De manera semejante, los discípulos de YESHÚA viven aferrados a una herencia futura que aún no contemplan plenamente, pero cuya promesa consideran segura.
Finalmente, Moshéh contempla el final de su misión y Yehoshúa es preparado para conducir al pueblo. El siervo se retira, pero la obra continúa. Así la Toráh nos recuerda que todos somos peregrinos; sólo el Reino de ELOHÍM permanece de generación en generación.
Pinjás nos enseña que el verdadero celo no destruye la vida: la preserva. Nos recuerda que la santidad y la paz no son enemigas, y que el corazón del pacto siempre apunta hacia Aquel que habría de traer la paz perfecta: YESHÚA, el Sar Shalom (Príncipe de Paz).
פִּֽינְחָ֨ס
60 8 50 10 80
80+10+50+8+60
Gematría 208
Pinjás Significa: boca de serpiente
Toráh: Bamidbar Num_25:10-30:1
Haftaráh: Irmeiá Jer. 1:1-2:3
Brit Jadasháh: 1 Cor. 5-8
Aliyáh 1 Domingo
Bamidbar Números 25:10-26:4
Aliyáh 2 Lunes
Bamidbar Números 26:5-51
Aliyáh 3 Martes
Bamidbar Números 26:52-27:4
Aliyáh 4 Miércoles
Bamidbar Números 27:5-23
Aliyáh 5 Jueves
Bamidbar Números 28:1-15
Aliyáh 6 Viernes
Bamidbar Números 28:16-29:11
Aliyáh 7 Shabat
Bamidbar Números 29:12-30:1
