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PARASHÁT VAETJANÁN 45

HN Internacional

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PARASHÁT VAETJANÁN 45

PARASHÁT VAETJANÁN 45


Vaetjanán, “y supliqué”, nos abre una ventana al corazón de Moshéh. Después de cuarenta años guiando al pueblo por el desierto, ruega a YHVH que le permita cruzar el Jordán y contemplar de cerca la heredad prometida a Avraham, Yitzjak e Yisrael. Sin embargo, la respuesta divina permanece inmutable: él verá la tierra, pero no entrará en ella.


Esta decisión se relaciona sensiblemente con el episodio de Meriváh, cuando Moshéh golpeó la roca. Pero la revelación profética parece apuntar a algo aún más profundo. La entrada de Yisrael a la herencia debía quedar en manos de Yehoshúa. No era simplemente un cambio de liderazgo; era una sombra profética del plan de redención. Yehoshúa, cuyo nombre es la versión extendida de YESHÚA, representa a Aquel que introduce al pueblo en la promesa.


Existe además otra dimensión profética. La Escritura declara: “No contenderá mi Ruaj con el Adam para siempre… Sus días serán ciento veinte años” (Génesis 6:3). Más allá de la vida individual de Moshéh, quien precisamente murió a los ciento veinte años, muchos han visto aquí una referencia a ciento veinte jubileos determinados para la historia humana cuya culminación dará comienzo al reinado milenial de YESHÚA HAMASHIAJ. Moshéh, al completar sus ciento veinte años, se convierte en una señal viviente de que un ciclo estaba llegando a su plenitud y otro debía comenzar en manos del Rey de Yisrael.


Sin embargo, Vaetjanán no enseña que la Toráh termina con Moshéh. Todo lo contrario. La Toráh continúa guiando al pueblo después de su muerte. Yehoshúa no reemplaza la instrucción divina; la recibe y la guarda. YESHÚA tampoco vino a abolir la Toráh, sino a llevarla a su pleno propósito. La continuidad es evidente: el mismo ELOHÍM, la misma Palabra, el mismo pacto, pero ahora la heredad es entregada por medio de Aquel a quien Yehoshúa prefiguraba.


En el centro de la parasháh resuena el Shemá:


"Escucha, Yisrael: YHVH nuestro ELOHÍM, YHVH uno es.”


La entrada en la tierra, la obediencia, el pacto y la redención tienen un mismo fundamento: amar a YHVH con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Ese llamado atraviesa toda la Escritura y encuentra en YESHÚA su expresión perfecta.


Vaetjanán nos recuerda que Moshéh pudo contemplar la promesa desde la montaña, pero la heredad sería entregada por Yehoshúa. No porque la Toráh hubiera terminado, sino porque la Toráh misma estaba anunciando al MASHÍAJ. La instrucción permanece; el que introduce al pueblo en la plenitud de la promesa es YESHÚA.


וָאֶתְחַנַּ֖ן

50 50 8 400 1 6

6+1+400+8+50+50

Gematría 515


Vaetjanán Significa: Y supliqué


Toráh: Devarim Dt_3:23-7:11

Haftaráh: Ieshayah Is_40:1-26

Brit Jadasháh: 2 Corintios 5-8


Aliyáh 1 Domingo

Devarím Deuteronomio 3:23-4:4


Aliyáh 2 Lunes

Devarím Deuteronomio 4:5-40


Aliyáh 3 Martes

Devarím Deuteronomio 4:41-49


Aliyáh 4 Miércoles

Devarím Deuteronomio 5:1-18


Aliyáh 5 Jueves

Devarím Deuteronomio 5:19-6:3


Aliyáh 6 Viernes

Devarím Deuteronomio 6:4-25


Aliyáh 7 Shabat

Devarím Deuteronomio 7:1-11